Línea Moon - Plata
Trabajé con latón durante años antes de tocar la plata. Siendo sincera, no planeaba una transición, en parte por mi alergia a la plata, pero sucedió simplemente porque la gente empezó a pedirla. En algún momento, me permití intentarlo.
Desde el primer instante, la plata se sintió diferente. Había nobleza en ella. Una presencia más sobria y serena. Requería un enfoque y una atención diferentes a los del latón, con menos fuerza y más escucha.
Trabajar con plata me obligó a bajar el ritmo aún más. Tenía que observar cómo se comporta, cómo responde al calor y al trabajo manual, y cuánto control y concentración necesita. Esa atención no se limitó sólo al plano físico. Naturalmente, también me llevó hacia mi interior.
Con la plata, tuve que romper con mis hábitos habituales. Lo que hacía instintivamente con el latón ya no funcionaba igual. Tuve que repensar gestos, decisiones y enfoques. Ese proceso se convirtió en una forma de reflexión, no sólo sobre la técnica, sino sobre mí misma y cómo me desenvuelvo en mi proceso creativo con este noble material.
Visualmente, la plata tiene una presencia más fría y refinada. Se posa suavemente sobre el cuerpo y refleja en lugar de absorber. Esta cualidad la conecta naturalmente con la atención y la observación internas.
Para mí, la Línea Moon representa una fase de refinamiento y clarificación.
Dentro de las Líneas Materiales, la Luna es la segunda etapa del proceso interior.
Después del crecimiento y la expansión viene un retorno hacia el interior... una pausa y una reestructuración sutil.
Este significado no ha cambiado para mí con el tiempo. Cuando trabajo con plata hoy, me sigue transmitiendo la misma sensación de enfoque y claridad interior. Algunas formas solo tienen sentido para mí en este material, porque necesitan esa suavidad y esa presencia contenida.
La Línea Moon sigue siendo un espacio de refinamiento.
Un lugar donde las cosas se vuelven más claras, más tranquilas y con más intención.